Cómo elegimos los proyectos que cubrimos
Nos encantaría cubrir el coste de todos los proyectos que nos llegan. Pero nuestras capacidades son las que son, y preferimos ser honestos a prometer de más. Así es como valoramos cada candidatura.
El impacto en las personas
No contamos usuarios: contamos personas a las que algo les cambia. ¿A quién le mejora la vida este proyecto? ¿Llega a gente que de otra forma se quedaría fuera? Un proyecto pequeño que acompaña de verdad a veinte personas nos importa más que uno grande que roza a mil.
La capacidad de sostenerse
Una herramienta solo vive si hay personas detrás que la mantienen viva. Miramos si el colectivo tiene un equipo real, relevos, ganas que no dependan de una sola persona. No queremos construir puentes que nadie vaya a cruzar dentro de un año.
La carga que supone
Lo medimos en las dos direcciones. Para el colectivo: la herramienta tiene que restar trabajo, nunca sumarlo. Y para nosotros: solo nos comprometemos con lo que podemos hacer bien y mantener. Preferimos decir "ahora no podemos" a hacer las cosas a medias.
El hueco que llena
¿Existe ya algo que resuelva esto? ¿Alguien más lo haría si nosotros no? Priorizamos los proyectos que, sin este puente, se quedarían sin ninguno: las causas pequeñas, locales y poco visibles a las que nadie más mira.
Qué pasa cuando nos escribís
Nos contáis
Quiénes sois, qué hacéis y qué necesitáis. Sin formularios eternos: un correo o una llamada.
Conversamos
Una charla tranquila para conocer el proyecto de verdad, más allá del papel.
Valoramos con honestidad
Con los cuatro criterios de arriba y con nuestra capacidad real del momento.
Respuesta clara
Cubierto del todo, cubierto en parte, o "ahora no podemos, pero quedáis en lista". Siempre sabréis por qué.